Una novela excelente, como casi todas las de la autora. Tiene un lapsus en el desarrollo, algo pequeñito. Pese a esto, no hace a la novela menos maravillosa.
El lapsus es que cuando comienza la novela, te encuentras con una historia que tiene humor, pero absurdo, un pin demasiado, lo que hace que esa parte sea poco creíble. Cuando lo leí, sentí que era forzado el humor; la autora corta el flujo de la fluidez de la lectura, por lo que no lo hace del todo divertido. Pero una vez pasado eso, la novela toma ritmo y se sostiene la trama.
Por lo anterior, fue tenso al principio; luego toma vuelo y tenemos una hermosa, dramática y enredosa historia. Una trama llena de coincidencias que al final era destino.
La trama es de romance y drama, con intriga y un humor ridículo, absurdo y a veces irónico. Por supuesto, con enredos de sábanas incluidos. Una atracción a prueba de todo. También mentiras y traiciones de las enormemente complicadas. En fin, una novela amena para tener un buen rato leyendo.
Stella es una mujer que ha tenido algunos líos que la han llevado al momento actual de su vida. Ella es inteligente, trabajadora y con un olfato a prueba de todo. Con un día de esos malos, toma una decisión mala o más bien se deja llevar por su mejor amigo y se deja llevar a una situación caótica y enredosa, que la llevará directo a los brazos de su destino.
Hudson, buen mozo, sexy, inteligente, trabajólico, cariñoso y un buen humano. Cuando él se encuentra con una mujer guapa e interesante, no puede creer su suerte, hasta que sabe quién no es ella, lo que complica todo. Pero el destino tiene planes especiales para él y Stella. Pueden correr, pero siempre terminarán en donde empezaron.
Un final bueno y romántico, un epílogo dulce, un pin cursi. Ambos me encantaron.
Esta autora me gusta mucho, pero el humor no es lo fuerte de ella. Por lo visto, mejor el thriller.
Nos estamos leyendo en mi siguiente lectura.
Por HS
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Sinopsis:
SLa primera vez que conocí a Hudson Rothschild fue en una boda. Recibí una invitación inesperada a uno de los lugares más elegantes de la ciudad.
Hudson era el padrino de boda y posiblemente el hombre más hermoso que jamás había visto. Me pidió que bailara y nuestra química fue fuera de serie.
Sabía que no era una buena idea involucrarme con él, considerando la boda en la que estaba. Pero nuestra conexión era intensa y me lo estaba pasando genial.
Aunque la diversión se detuvo cuando Hudson descubrió que yo no era quien había dicho que era. ¿Ves esa inesperada invitación que recibí? Bueno, en realidad no estaba dirigida a mí, se la enviaron a mi excompañera de habitación que había dejado un cheque sin fondos por el alquiler de dos meses y se había mudado en medio de la noche. Supuse que me debía una noche de fiesta cara, pero supongo que, técnicamente, estaba irrumpiendo en la boda.
Una vez atrapada, no pude salir de allí lo suficientemente rápido. Mientras corría hacia la puerta, podría haber agarrado algunas botellas de champán caro de las mesas que pasaba, todo mientras el hermoso y enojado padrino de boda estaba detrás de mí.
Afuera, me subí a un taxi. Mi corazón rebotó contra mis costillas mientras conducíamos por la cuadra, pero al menos había escapado ilesa.
O eso pensé.
Hasta que me di cuenta de que había dejado mi teléfono en la mesa. Adivina quién lo encontró.
Esta es la loca historia de cómo nos conocimos Hudson Rothschild y yo. Pero créeme, es solo la punta del iceberg.
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