Esta séptima entrega de la saga “Maestros de Shadowlands” es también larga, más que los primeros libros y además un poco más débil en comparación con el 5 y 6. Lamentablemente, alargo mucho más el libro de lo que era, pero se hizo leíble y muy entretenido a ratos. Si no fuera por ese alargue - estar recordando una y otra vez las cosas - hubiese sido, como los dos últimos, o sea excelente. Solo puedo decir que es bueno.
Una vez dicho lo anterior, debo decir que la historia central es sobre el Maestro Sam, quien había ayudado a rescatar a las esclavas de los traficantes, una de las esclavas rescatadas, Linda, quien era mayor y amiga de Kim. Ella trae de cabeza a Sam y lo hace ingeniárselas para poder acercarse sin que ella salga corriendo despavorida.
Él es mayor que los otros maestros y su experiencia es también mayor. Ella es una masoquista - sumisa que no acepta quien es y quien lucha por no sentir, lo que siente. Lamentablemente, el único sentimiento que tiene además de miedo es culpabilidad. Todo su mundo está trastocado y aunque no lo quiera, solo se siente segura con Sam, a quien no quiere cerca de ella. Deberá descubrir que es lo que quiere de su vida, donde quiere seguir su vida, él deberá a la vez luchar contra su traumático pasado y su deseo de posesividad con Linda.
Es un camino difícil que además colocara en peligro de nuevo a Linda como objetivo de los traficantes. Ella tendrá la fuerza suficiente para todo lo que ocurre y él podrá tener la dominación suficiente para mantenerla a su lado.
La historia en sí es buena, la interacción entre todos los personajes también. Un buen libro que da como paso a una historia que todos estamos esperando y es “Sally” la revoltosa sumisa. Vamos por el siguiente.
Recomendado para mayores de 21 años.
HS
________________________________________________________________________________
Sinopsis:
Mientras intentaba salvar a una mujer de los traficantes de blancas, Sam lo jodió todo. Soberanamente. Ahora Linda no quiere tener nada que ver con él. Ni con el BDSM. Ni siquiera quiere admitir que es una masoquista. Como dominante y sádico, él puede darle lo que ella necesita, y cuando se le presenta una oportunidad, se entromete en su vida, con la intención de hacer las paces. Ella es todo lo que él sabía que sería... a excepción de su empecinada determinación por ser "normal".
Ahora que el mal rato ha pasado, Linda sólo quiere volver a su pequeño pueblo conservador, retomar su vida apacible y ser normal. ¿Pero cómo puede alguien a quien le gusta el dolor ser "normal"? Para su indignación, cuando alguien le pinta la casa con obscenidades, Sam aparece para rescatarla. Una vez más. ¿Es que no entiende que lo último que necesita en su vida es a un sádico? Él se divierte con sus objeciones. Pero su agudo sentido del humor no puede ocultar que es duro como una roca, dominante y obstinado. No va a permitirle dejarlo afuera de su vida esta vez. Demasiado pronto, Linda se da cuenta de que desea que él se quede.
Cuando la lleva a Shadowlands, ella encuentra un nuevo hogar... hasta que escucha la voz salida de sus pesadillas.
________________________________________________________________________________

No hay comentarios:
Publicar un comentario